miércoles, 18 de noviembre de 2009

DIALOGO CON LA MACARENA V

Dame, Señora, tu mano,
inunda, Señora, mi corazón,
de la alegría de saberse
por Dios amado.

Cambia, Señora, mi voluntad,
por la Voluntad del Padre,
aunque mi alma llore,
si es voluntad de Dios,
sabre que, como los tuyos,
mis pesares no son vanos,
sino que en tu mano, Madre,
son pesares de Esperanza.

Llena, Señora, el vacío
de cada una de mis lágrimas,
con tu Esperanza,
que aunque lloras Señora,
en tu Esperanza,
nace ya una nueva mañana.


Dame, Señora, tu mano,
para volver a ser un niño,
aunque sea en el cielo,
y volver de nuevo al Arco,
donde buscar cada madrugá
tu foto en la mano de un Nazareno.

Llena, Señora, mi corazón,
de nueva ilusión,
de una ilusión verdadera,
una ilusión que no termine
con la llegada de cada tarde,
sino que siempre este viva,
como cada vela que alumbra tu palio
en la madrugada del Viernes Santo.

VÍCTOR HERNÁNDEZ MAYORAL
19 de noviembre de 2.009

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