
Mi corazón, tierra baldía,
Madre, hoy vengo a ofrecerte,
por que te necesito,
por que necesito una hortelana
que plante de nuevo en él,
el grano de trigo que un día,
sin grandes palabras
sin metaforas,
ni florales juegos literarios
un corazon humilde,
como el tuyo, Madre,
en él planto con la Esperanza
de que llegará un nuevo verano
y aquel grano fuera trigo y pan.
Mi corazón te ofrezco,
como un pequeño huerto,
para que plantes en él,
esa Palabra, humilde,
que de la boca de Aquel
que en tu arco es sentenciado
sea en mi Vida.
Mi corazón te ofrezco,
para que le trilles
con el duro trillo de octubre,
siembres el grano
en otoño,
para que el invierno
no lo cubra de nieve y lo mate
para en una nueva primavera,
en una nuevo mayo florezca
y en otro verano, menos arido que este,
de el ciento por uno.
Mi corazón te ofrezco
para que tus manos los transformen
de árida tierra sin fe
en fértil trigal transformes,
y a pesar de la tormenta
vida me des en esperanza
para vivir mis días
y morir en tus brazos.
VICTOR HERNÁNDEZ MAYORAL
22 de Julio de 2.010
Santa María Magdalena
Precios hermano, estáte seguro que Ella es siempre hortelana en tu corazón. Besos.
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