
Ahora, en la noches,
alrededor de tu Basílica
se pueblan de luces,
y el eco del bronce y el tambor
susurran casi en silencio,
notas que son nanas.
Tú en tu Basílica
miras tu vientre
convertido en Esperanza,
la Palabra hecha Carne
habita impaciente la llegada
de una nueva Navidad.
Sevilla se puebla de aromas,
aromas que vienen de San Clara,
que vienen de las alacenas
de Conventos donde blancas manos,
preparan, ya los dulces,
que en la Noche festejaran su llegada.
Tu en tu Basílica
miras tu vientre
convertido en Esperanza,
la Palabra echa carne,
espera impaciente
la llegada de una nueva Navidad.
Los niños sueñan villancicos,
mientras esperan
que en el cielo de Sevilla,
nazca una nueva estrella
que guíe el camino
que desde el lejano Oriente
lleve a tres Magos
a tus benditas plantas.
Tú en tu Basílica
miras tu vientre,
convertido en Esperanza,
la Palabra echa carne
espera la llegada
de una nueva Navidad.
Y en Belén,
Casa del Pan siempre nuevo,
espera el panadero
el fruto de trigo de tu Espiga
para hacerlo alimento,
para hacerlo sentencia
para hcerlo Vida.
Tú en tu Basílica,
miras tu vientre
donde habita la Palabra
que espera, impaciente,
la llegada de una nueva Navidad.
VÍCTOR HERNÁNDEZ MAYORAL
9 de diciembre de 2.009
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