
Necesito tu mano, Macarena,
para continuar mi luchar diario,
para levantar mi alma,
y seguir las huellas,
sin nubes de incienso,
la Palabra, sin marcha,
del Fruto de tus entrañas.
Necesito tu voz, Macarena,
que me llene de lo que no tengo,
que llene mi alma de fe,
mi corazón, de amor,
y mi cabeza, de esperanza.
Necesito tu mano, Macarena,
para enfrentarme a mi destino,
para afianzar mis pies
como peregrino en mi camino.
Necesito tu voz, Macarena,
para que me de fuerzas,
para iluminar con tu luz
mi grisaceo cielo,
mi oscura amargura.
Necesito tu mano, Macarena,
para llegar al fin de mi jornada,
sin miedo a que no amanezcza de nuevo
el sol a la mañana siguiente.
Necesito tu mano, Macarena,
para caminar por la senda de la fe,
para afianzar mi crecimiento,
para sentirme más próximo del cielo,
para no añorar este destierro.
Necesito tu mano, Macarena.
VÍCTOR HERNÁNDEZ MAYORAL
13 de enero de 2.009
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