
Mi vida es camino,
entre el hombre y tu Hijo,
entre este hogar mundano,
que tiende, cada día,
a envejecer,
y ese hogar del cielo,
donde espero un día,
ser recibido por hijo.
Y en este camino,
en este sendero,
a menudo empedrado,
a menudo duro,
tu mano me conduce,
tu mano me sostiene
y me guía
ante tanta disyuntivas
ante tantos cruces
que en el camino de la vida
me invitan a diario
a ir hacía un lado o otro,
apartándome del camino
que me conduce
al goce pleno contigo.
Te busco en las estrellas,
te busco en la flor
que cada primavera
nace nueva y siempre es la misma
y sólo en la Palabra
y en el gesto acogedor
te encuentro.
Por que todo es camino,
tú siempre viajas conmigo,
por que todo es camino,
a pesar de la traición
del hombre que conmigo viaja,
tú siempre viejas conmigo,
y me dices que no tema,
que no me preocupe
en las necedades de este mundo,
que mire, siempre al cielo,
donde me espera un Arco,
donde me espera una Madrugá,
donde me esperas Tú.
VÍCTOR HERNÁNDEZ MAYORAL
27 de enero de 2.010
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