
Madre de Dios,
made mía,
vengo ante ti
por que necesito tu pecho
para en él refugiarme,
por que necesto tus manos
para dar auxilio
a mi vida cristiana.
Vengo a ti,
Macarena,
porque eres maestra,
la mejor maestra
de la historia,
que tuvo,
la dificilo tarea
de educar al mismo Dios
y vengo ante ti
porque además
fuiste discípula,
alumna,
de Aquel del tú, misma,
eras Maesta.
Enséñame Madre,
en tu escuela,
a parednder lo que tú aprendiste,
hazme discípulo de tu Maestro,
díscipulo de tu hijo
en estos momentos,
tan dificiles para la fe.
Madre de Dios,
Madre Mía,
Señora de Sevilla,
ruega por mí
y ayudáme a ser ante el mundo
luz que alumbre cada día
como tú alumbras cada Madrugá
las noches de Sevilla.
VÍCTOR HERNÁNDEZ MAYORAL
17 de febrero de 2.010
Amén Víctor, que Ela nos haga luz para iluminar como ilumina Ella que es la Estrella de la Mañana.
ResponderEliminarBesos.