
Aunque es de noche, y noche profunda,
noche de frío y nieve, noche oscura,
estoy seguro, no vacilan mis pasos,
mientras te busco, un nuevo año,
cuando la Cuaresma ya casi llama
a la aldaba de la puerta de mi espíritu.
Mendigando voy, Señora,
un poco de calma,
una limosna,
para mi espiritu siempre en batalla,
siempre en el desierto,
hambriento del Pan
que un día tus hermosas manos
dieron vida en el ciudad del Pan.
Aunque es de noche
y el sendero se pierde
entre las sombras,
que desde el cielo
tantas estrellas me ofrece,
descanso en la seguridad,
de que no tardaras
en llegar a mi encuentro,
en venir a mi llamada,
si te espero.
Un voz profunda, dulce,
le dice a mi corazón
que si persevero,
que si yo quiero
tú vendras a mi encuentro,
y que de nuevo en la Madruga,
en ese fugaz momento
que marca el reloj de la noche,
cuando en tu palio
entre una nube de incienso,
gritos de jubilo,
oración en los corazones,
me miraras, Señora,
y me tenderás de nuevo la mano,
para decirme levanta.
VÍCTOR HERNÁNDEZ MAYORAL
10 de febrero de 2.010
Ya te lo he dicho Victor, pero estáte seguro de que Su mano ya está contigo, siempre.
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